MOTRICIDAD FINA
El desarrollo de las habilidades de psicomotricidad fina son decisivas para el niño. Sus logros en este campo abren la puerta a la experimentación y al aprendizaje sobre su entorno y, como consecuencia, la psicomotricidad fina juega un papel fundamental en el desarrollo de la inteligencia.
Dos características evidentes en el desarrollo de un niño de 2 años son el aumento de la motricidad fina y de la concentración. Aspectos que ayudan a los niños a realizar acciones más concretas y coordinadas que en etapas anteriores. El desarrollo de la motricidad fina es característico de esta etapa. El niño entre los 2 y los 3 años adquiere nuevas habilidades manuales que le permiten utilizar sus manos y manipular objetos pequeños con mayor destreza y coordinación. Además su capacidad de concentración va en aumento, por lo que el niño es capaz de mantener la atención en sus juegos durante periodos de tiempo cada vez más largos.
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